Principio fundamental: “El árbol adecuado para el lugar adecuado”. Los requisitos de espacio, suelo, luz y agua que ofrece el sitio deben satisfacer las necesidades del árbol.

Características del Hueco  

El hueco debe tener forma de paila y una profundidad igual al cepellón. Mida de tres cinco diámetros del cepellón a nivel de la superficie en donde se va a sembrar el árbol. Excave un hueco cilíndrico en el centro de la demarcación de diámetro igual al cepellón, luego derrumbe las paredes y vaya disminuyendo hasta el límite de la demarcación conformando la “paila”

 

 

Un error muy comun es sembrar a mucha profundidad. El tallo es aereo y la raíz subterranea, este principio se debe respetar. Un tallo enterrado constituye una condición ideal para el desarrollo de patogenos.

El cepellón debe quedar acentado sobre suelo firme. Colocar tierra negra suelta y porosa en el fondo del hueco conlleva al hundimiento del árbol y de su tallo.

Una vez colocado el cepellón en el hueco añada tierra de la misma excavación poco a poco y apriete la tierra de modo que el árbol quede firme y vertical.

Una vez terminado el relleno conforme un plato con un hombro o camellón perimetral y en ese plato coloque el fertilizante (preferiblemente orgánico). Finalice con un acolchado de hojarasca, ripio de madera o cualquier material orgánico compostado